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Silodisa AI · Bitácora semanal · Entrega 1

$4.75lo que cuesta mover una tarima de más

Cada tarima que movemos de más nos cuesta $4.75. Y no lo sabíamos.

Cómo estamos convirtiendo una bodega que «funciona» en una bodega que mide, explica y deja la última palabra a la gente del piso.

$95/hmontacargas Double Reach con chofer
45 minmeta para descargar o cargar un camión
3.5 hmeta de una tarima del camión al rack
13agentes de IA, cada uno con dueño humano

Hace unas semanas nos hicimos una pregunta incómoda: ¿cuánto nos cuesta, en pesos y en minutos, cada tarima que movemos de más? No lo sabíamos. Sabíamos que la bodega funcionaba, que los camiones salían y que el inventario cuadraba casi siempre. Pero «casi siempre» y «funciona» no son números, y sin números no hay forma de mejorar.

De esa pregunta nació Silodisa AI, la capa de inteligencia que estamos construyendo encima de nuestro sistema de bodega. No es un WMS nuevo ni un tablero bonito. Es un grupo de agentes de inteligencia artificial que leen lo que pasa en el piso, lo calculan con física real y le dicen a la gente qué conviene hacer. Nuestro lema lo resume: BIEN y a Tiempo.

01Primero medir, después opinar

Lo primero que hicimos no fue programar. Fue capturar la bodega tal como es: metros de cada pasillo, alturas de rack, dónde hay un túnel y dónde un puente cerrado, cuánto tarda un Double Reach en subir a un cuarto nivel y cuánto un contrabalanceado en llevar una tarima al stage. Cada dato lleva su fuente (el sistema, un supuesto o algo medido en piso) y nadie lo usa en un cálculo hasta que un administrador lo aprueba.

Con eso, el sistema convierte cualquier movimiento en tres cosas:

63.8 m METROS · rodeo del puente 180 s SEGUNDOS · tiempo del equipo $4.75 PESOS · a $95 la hora
La misma regla para cada movimiento: la distancia real en piso, el tiempo del equipo que la recorre, y lo que ese tiempo cuesta con la tarifa confirmada por un administrador.

Si un montacargas con su chofer cuesta $95 la hora, mover una tarima que tarda tres minutos cuesta $4.75. Suena poco, hasta que lo multiplicas por las miles de tarimas que se mueven al mes.

El rodeo costaba 63.8 metros por cada lote que cruzaba por ahí, pero solo unos cuantos lotes cruzaban de verdad, y abrirlo implicaba quitar rack. La decisión fue no abrirlo, con la cuenta en la mano. Eso es lo que buscamos: que las decisiones de la bodega se tomen con datos, no con corazonadas.

02De quién es cada minuto del camión

Un camión puede estar cuatro horas en nuestro patio y que la bodega solo sea responsable de cuarenta minutos. Antes lo discutíamos; ahora lo medimos. El agente Cronos separa el tiempo de cada camión en cinco partes y califica a la bodega solo por la que sí depende de ella.

antes de su cita esperando puerta EN PUERTA · TIEMPO DE LA BODEGA papeles después de terminar cita meta: 45 minutos
Las cinco partes suman el total al minuto. Solo la naranja califica a la bodega; lo demás es del transportista o de la cita.

03Agentes con dueño humano

Hoy tenemos trece agentes trabajando, cada uno con un nombre y una tarea concreta. Algunos:

Y aquí está lo que más me importa: cada agente tiene un dueño humano. Su nombre aparece en cada sugerencia, cada alarma y cada plan. Junto a la firma hay un botón que dice «No estoy de acuerdo». Cuando alguien lo aprieta, escribe una línea con el motivo, y el dueño del agente tiene que responder: o lo explica, o acepta que el agente hay que mejorarlo. Los agentes no se ajustan solos; su dueño propone el ajuste. La inteligencia artificial recomienda, la gente decide.

04Nada se mueve solo

Regla que no negociamos

Ningún agente escribe en el sistema de bodega por su cuenta. El Planificador puede armar un plan de cincuenta movimientos, pero para que se conviertan en tareas reales alguien con autoridad tiene que revisarlo, aprobarlo y mandarlo.

Antes de que una tarea llegue al montacarguista, el sistema vuelve a checar que la tarima siga donde el plan la vio; si ya no está, lo dice y pide confirmar. Cada envío, cada aprobación, cada cambio de tarifa o de parámetro queda en una bitácora con quién, cuándo y qué valor había antes. Si algo sale mal, sabemos por qué.

05Un tablero honesto

La bodega se califica con seis números: camiones de entrada y de salida atendidos a tiempo, tarimas guardadas en menos de 3.5 horas desde que bajan del camión, exactitud del inventario, pedidos completos y salidas a tiempo. Cada uno tiene un verde y un rojo que un administrador ajusta en un solo lugar, y las alarmas de seguridad, caducidad y espacio están siempre visibles.

Dos reglas del tablero que me gustan mucho: la calificación nunca sale verde si hay un número en rojo o una alarma prendida, y si el sistema no puede medir algo con confianza, ese número se queda en gris y lo dice. Preferimos un tablero que confiese lo que no sabe a uno que se vea bien.

06Cómo lo estamos construyendo

Trabajamos en bloques cortos, de uno o dos días, y cada bloque cierra igual: casos de prueba escritos antes que el código, un recorrido automático de todas las pantallas en tres roles, en laptop y en celular, y un auditor independiente que recalcula los números por su cuenta y tiene que coincidir uno por uno con lo que muestra la app. El Tablero, por ejemplo, se validó con cientos de cifras iguales antes de mostrárselo a alguien. Si el auditor y la app no coinciden, no se despliega.

Todo corre en la nube, con los secretos en un solo lugar, y los agentes eligen automáticamente el modelo de IA más barato que resuelve bien cada pregunta. El gasto de IA se ve arriba de cada pantalla, en pesos, todos los días.

El mismo enfoque lo estamos llevando ahora fuera de las cuatro paredes de la bodega: flota, operadores, cadena de frío en ruta, entregas con reloj de nivel de servicio y abasto en el punto de consumo. Misma disciplina: medir primero, agentes con dueño, nada se mueve solo.

07Lo que buscamos

No hemos terminado. Varios de nuestros números todavía están en rojo, y esa es justamente la razón de todo esto: ahora los vemos. Una bodega inteligente no es la que nunca se equivoca. Es la que sabe medir, explica por qué recomienda algo y deja la última palabra en manos de la gente que conoce el piso.