bitácora semanal · entrega 3 · matemáticas de bodega
La tarima de atrás sube tres veces: 18,164 niveles que no estábamos contando
En rack de doble profundidad, sacar la tarima de atrás exige tres maniobras. Ya las contábamos. Lo que no contábamos es que cada una sube y baja el mástil.
Supuestos aprobados: 1.5 m entre niveles, subir con carga a 0.3 m/s; del orden de 4 s por nivel. Los tiempos del montacargas de doble profundidad aún están sin cronometrar.
- La tarima de atrás con el frente ocupado exige 3 maniobras; cada una sube y baja el mástil.
- Regla nueva: niveles = 2 × (nivel − 1) × maniobras. En cuarto nivel: 18, no 6.
- En el inventario A en rack: +18,164 niveles (+32 %), unas 20 horas de montacargas. Cero lotes cambiaron de prioridad.
En un rack de doble profundidad hay tarimas que viven tranquilas y tarimas que viven atrapadas. La del frente sale fácil: el montacargas llega, sube, la toma y baja. La de atrás no. Si el frente está ocupado por otro producto, el operador tiene que bajar primero la tarima del frente, luego subir por la de atrás y luego volver a subir para regresar la del frente a su lugar. Tres maniobras para sacar una sola tarima.
Eso lo sabe cualquiera que haya trabajado en piso. Lo que no sabíamos es que nuestro propio sistema lo estaba contando mal.
El error que no se veía
Nuestro sistema mide qué tan dispersas están las tarimas de cada lote: en cuántos pasillos están, qué tan adentro, a qué altura y cuántas maniobras cuesta sacarlas. Con eso el Planificador arma planes de reacomodo que dicen cuánto ahorran al día.
Ya contábamos las tres maniobras de la tarima de atrás. Pero al calcular cuánto sube y baja el mástil, el cálculo hacía un solo viaje vertical: subir al nivel y bajar. Como si las tres maniobras pasaran todas a la misma altura y sin moverse.
En la realidad, cada maniobra sube y baja. Una tarima de atrás en el cuarto nivel, con el frente ocupado, no recorre 6 niveles: recorre 18. La regla quedó así de simple: niveles = 2 × (nivel − 1) × maniobras. Pruébala arriba con el control de nivel.
Parece un detalle de fórmula. No lo es.
Lo que cambió al corregirlo
Corrimos la regla nueva sobre todo el inventario clase A que hoy está en rack, sin escribir nada, solo en memoria, para comparar.
¿Cuánto es eso en tiempo? Con los supuestos de velocidad que hoy tenemos aprobados (subir con carga a 0.3 m/s, bajar más rápido, 1.5 m entre niveles) cada nivel cuesta del orden de 4 segundos. 18,164 niveles son unas 20 horas de montacargas. A los $95 la hora de la primera entrega, casi $1,900 por cada vez que esas tarimas salen. Y salen muchas veces.
Aclaro lo que sé y lo que no: los tiempos del montacargas de doble profundidad todavía dicen «sin cronometrar» en nuestros datos. El número exacto puede moverse. Lo que no se mueve es la dirección: subir y bajar es la parte más lenta y más delicada del movimiento, y la estábamos subestimando en un tercio.
La buena noticia (que también es una lección)
Lo primero que revisamos fue si la corrección cambiaba las prioridades. Si los lotes que el sistema dice «estos son los peores» de pronto fueran otros, todo lo que se planeó antes estaría en duda.
Resultado: cero lotes cambiaron de lugar en el ranking de dispersión y en el de profundidad. El orden se decide por metros horizontales y maniobras de más, y esos ya estaban bien. Lo que cambió fue el tamaño de la cuenta: los planes de reacomodo que ya hicimos siguen apuntando a las tarimas correctas, pero ahorran más de lo que decían.
Eso me gusta por dos razones. La primera: separar «qué está peor» de «cuánto cuesta» nos protegió. Un error en el costo no contaminó la prioridad. La segunda: un plan que se pagaba en diez días quizá se paga en siete. Eso cambia qué se aprueba esta semana y qué espera.
El auditor que encontró al culpable equivocado
Cada número que muestra la app lo recalcula un auditor independiente, por su lado, y los dos tienen que coincidir uno por uno. El 1 de octubre no coincidían: el auditor decía 629 lotes con tarimas en rack y la app, 367. Una diferencia así asusta.
Cuando decía 629 contra 367, ni la app ni el auditor estaban mal: fallaba el comparador. Hasta el sistema que vigila necesita que lo vigilen.
Cuando la investigamos, ni la app ni el auditor estaban mal. Los dos contaban 629. El que fallaba era el comparador, el programa que los pone lado a lado: le restaba otra vez a la app los lotes que no tienen ninguna tarima en rack (los que están en daños o en stage). Se corrigió ahí, y se escribió la definición con un ejemplo real para que nadie la vuelva a interpretar distinto.
Tras la corrección: 6,871 cifras iguales y 1 diferente. Esa una son siete lotes en el conteo de remanentes que la app cuenta y el auditor no. No la escondimos; quedó en el plan con su nombre.
La moraleja es incómoda: hasta el sistema que vigila al sistema necesita que alguien lo vigile. Y una definición que no está escrita con ejemplo es una definición que dos programas van a entender diferente.
Por qué esto importa más allá del rack
El viaje vertical no es solo tiempo. Es seguridad. Cada maniobra en altura es un momento con carga arriba y un operador mirando hacia el techo. Una tarima que exige tres maniobras en cuarto nivel es tres veces ese riesgo. Que el sistema lo cuente bien es lo que permite que el Acomodador deje de proponer «atrás y arriba» para un producto que sale todos los días.
Y el mismo principio lo estamos llevando fuera de la bodega: flota, cadena de frío, entregas con SLA y abasto. Ahí también hay «tarimas de atrás»: la parada que obliga a desacomodar todo el camión, el producto refrigerado que se abre tres veces antes de llegar a su destino. Si no se cuenta, no se ve.
Varios de nuestros números siguen en rojo. Pero esta semana uno de ellos se hizo más honesto: ahora sabemos que la tarima de atrás sube tres veces, y lo estamos cobrando en el plan.
¿En tu operación cuánto pesa la tarima de atrás? Si la estás contando como una sola subida, probablemente estés subestimando el costo de tu rack de doble profundidad. Cuéntamelo abajo.
Comentarios
comentarios · contesto cada uno. Si no estás de acuerdo, mejor: dilo con números.